NO ES LA ECONOMÍA, IMBÉCIL: CURSO DE ÉTICA POLÍTICA 3.0

O como el derecho a voto puede dejar de ser una opción política para convertirse en una responsabilidad quirúrgica.

Ciudadano meditando sobre su opción de voto durante jornada de reflexión.

Ciudadano meditando sobre su opción de voto durante la jornada de reflexión.

No me gusta especialmente hablar sobre política actual, sin embargo hoy tampoco lo haré aunque lo pueda parecer, porque esta no es una cuestión política, puede ser una cuestión ética, legal, de principios, exorcismos, valores, pero no política. No hablaré de mis preferencias políticas, sino de lo que hace que un voto deje de ser un instrumento de elección política, para transmigrarse, cual alma libre y sempiterna, en una cuestión de coherencia, valores, integridad o de la aplicación del sentido común a lo anterior.

Hay una serie de características que, hoy en día, convierten unas determinadas opciones políticas en nefando pecado (incompatibilidad con la vida). Por lo tanto y como Zola hizo con el bueno de Dreyfus, j’accuse…¡:

  • A la corrupción sistémica integral.
  • La financiación ilegal semiperpetua.
  • La connivencia con el desarrollo de la antieuropa de Maastrich y del Tratado de Lisboa.
  • La cobertura legal a los diversos fraudes de los grandes actores del sector eléctrico en su totalidad, las estafas de la moratoria nuclear, del déficit tarifario, del impuesto al sol, de la estafa de los contadores mediante el BOE, el fraude de las subastas energéticas. Como resultado tenemos la 3ª electricidad mas cara y pagamos la factura mas alta de Europa, teniendo nuestras empresas beneficios que doblan la competencia europea. Y aún debemos 30.000 millones de euros a la eléctricas…
  • El uso de políticas monetarias contractivas en situación de crisis con repercusiones nefastas, lo que en la historia ha tenido simpáticos resultados: agudizó la gran depresión, la crisis japonesa, la crisis asiática, la latinoamericana y la práctica totalidad de los países donde se han aplicado políticas de recortes en situación de crisis.
  • El rescate a la banca que no se devuelve ni se devolverá, al menos en gran parte.
  • La conversión de deuda privada de los bancos en deuda pública: Privatizar las ganancias y socializar las perdidas.
  • El cambio del articulo 135 de la constitución para priorizar pago de deuda sobre todas las cosas: Palabra de Dios.
  • La legitimación al BCE para que sea el “banco central” mas opaco, independiente, antidemocrático, por encima de los intereses de la UE o de cualquier estado y un lobby de la banca en lugar de un banco central real con capacidad de política monetaria y no únicamente de control de la inflación.
  • Deuda publica gracias al punto anterior: Pudiendo el BCE prestar al 1% a los bancos y estos al 6 o 7% al estado, se demuestra la grandeza de la intermediación causando que la deuda pública suponga el 100% del PIB cuando podría ser, según varios estudios, del entorno del 17-24% si el BCE prestase a los estados en lugar de exclusivamente a los bancos.
  • Políticas fiscales regresivas en lugar de progresivas.
  • La permisividad fiscal del estado hacia las “IBEX” en cuanto a política fiscal y, lo que es mas grave, en cuanto a la presencia de más del 90% de estas empresas de forma directa o indirecta en paraísos fiscales.
  • Amnistías fiscales.
  • El PIB como único talismán, piedra angular y todopoderoso indicador de que España va bien.
  • La inacción de sucesivos gobiernos ante la propia existencia de los paraísos fiscales antes mencionados.
  • Apoyo al TTIP, CETA, TISA y sus consecuencias para la salud, la economía, el entorno, la política, el medio ambiente, la agricultura y la práctica totalidad de los ámbitos que nos afectan.
  • Apoyo a la fractura hidráulica y nunca a la eficiencia energética: Lo que supone un claro ejemplo de los últimos estertores de un sistema de mentalidad cortoplacista y de control oligopolístico del poder, que sigue sacrificando lo esencial para producir lo superfluo.
  • La protección política y legal al corrupto. Leyes para robagallinas que sustentan una justicia que, como las serpientes, muerden solo a los descalzos (Galeano dixit)
  • Privatizaciones de empresas de sectores estratégicos a precio bajo Mercado. AENA el último ejemplo.
  • Desmontar la sanidad, la educación y la investigación: Pilares básicos del futuro de una sociedad.
  • La degradación social y las miles de muertes que provocan los recortes a la dependencia, aunque cierto es que, mirando el lado bueno, se acortan las listas de espera…
  • El estado: Un paraíso fiscal para la Iglesia, con derecho de pernada.
  • Evidente carencia democrática en un sistema en el que el ciudadano, además de renunciar a la autoridad, ha dejado de tener el poder: De las 77 iniciativas legislativas populares que ha habido en la democracia, única vía que tiene el ciudadano como vehículo legislativo directo, el estado ha desechado 76 y la única que ha prosperado, ha quedado sin efecto.
  • Control y concentración de unos medios de comunicación fuertemente endeudados como herramientas de propaganda de un refinamiento tan sutil que ya los quisiera el mismísimo amigo Goebbels si levantara la cabeza.
  • La ley antiterrorista y la ley de seguridad ciudadana o ley mordaza y sus consecuencias, denunciadas y condenadas por la ONU y varias instituciones, organismos y medios internacionales de dudosa vitola como el New York Times.

La existencia de esta gloriosa lista, llevada a cabo por dos instituciones, una de cada color, demuestran la podredumbre de un sistema oligopólico de alternancia en el poder que ha permitido que la política y por tanto la sociedad, estén al servicio de poderes económicos. Estas acciones son rechazadas por la mayoría de la población según dice mi encuesta demostática a pie de urna, sin embargo, se han aplicado, se aplican y están plenamente vigentes, por lo tanto, la lectura es meridianamente simple: La democracia no existe.

Por lo menos con Franco y Ho Chi Minh sabíamos a que atenernos, o no, o yo que se, yo ni estaba, ni se me esperaba…

Y es que aquel que da su voto a ladrones y corruptos les da carta blanca para delinquir, porque estos se harán conscientes de que sus actos no tienen consecuencias políticas; aquel que da su voto a quienes traicionan el contrato que supone el programa electoral y sus promesas, les legitima, siendo golfo apandador y cómplice

Después nos encontramos a aquel que no le interesa esta guerra: El analfabeto político, que es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales, ya lo dijo un tal Bertolt Brecht que aunque le cortaban el pelo con un orinal en la cabeza, era un tipo muy listo.

Si tu aportación política se limita a un voto cada cuatro años, no esperes que ningún partido que defienda ese sistema de participación ciudadana, se preocupe por ti, ni te sorprendas de lo contrario, pues seguirás perteneciendo al ya mítico rebaño desconcertado. La esencia de la frase que más he escuchado cuando se toca el muy manido tema de que el mundo es una augusta bazofia es ¿pero que puedo hacer yo, si solo soy una gota de agua límpida en esta letrina oceánica y abisal?

Nos hemos convertido en una sociedad en la que algunos clásicos como Orwell o Huxley, no hubieran necesitado de imaginación ni talento para crear sus grandes obras, superando la realidad a la ficción, sociedad en la que la ignorancia, la incultura, la abulia, la indolencia, la indiferencia, la incapacidad para conocer y recordar la historia, así como donde el triunfo de los valores de subyugamiento a la autoridad y el miedo constante a perder lo que tenemos o a no conseguir lo que deseamos, nos ha vuelto imbéciles tras navegar profusamente, como espíritus zozobrantes, por los mares de la indiferencia.

En resumen y viendo las encuestas del CIS, he llegado gracias a mi profunda y vasta erudición en casi nada, a la siguiente conclusión, fruto de años de reflexión: Semos como Abundio, que vendió la barca para comprar los remos, siendo esta la mejor alegoría que mi formación en lírica, prosa, dramaturgia y poética ha podido comprar.

Por último, e interpretando cual falible oráculo nuestra cruda realidad: Tenemos a los políticos que nos merecemos y son, como la cara (o el culo, según el caso), reflejo de nuestra alma, porque son los políticos que permitimos. No olvidemos que si bien ellos tienen la autoridad, nosotros deberíamos tener el poder, salvo que, como en nuestro caso, lo hayamos donado en vida, al igual que nuestros cerebelos, a la ciencia. Terminemos con la clásica cita de aquellos que fueron más listos: y diche Shakespeare, el peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esta es la esencia de la humanidad.

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El TTIP o como aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba.

“La fluorización de nuestros preciados fluidos corporales, la mas grave amenaza comunista de todos los tiempos” argüía el general Ripper, mientras se fumaba un puro y bebía un vaso de agua de lluvia con hielo, en el cenit de su cordura y locuacidad, ante un descolocado Capitan Mandrake en Dr. Strangelove, uno de los relatos más esclarecedores de la guerra fría…

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Como la esperanza será lo último que perdí, perfectamente podría encontrarme dentro de unos años contemplando una visión de Kubrik sobre una proyección retrospectiva de los efectos que tuvo el TTIP en los campos de batalla europeos.

Lo cierto es que a pie de calle, según una encuesta que he realizado, poca gente sabe lo que es el TTIP, lo cual choca con la aplastante lógica de que es aquello que va a tener una mayor repercusión sobre cuestiones como la economía, la sanidad, la alimentación, la salud, la política, la justicia y, al fin y al cabo, sobre la práctica totalidad de nuestra realidad cotidiana y mundana. A más de un pensador crítico neo-cartesiano le sonará a la clásica teoría de la conspiración de investigación friki-perroflauta, antítesis del principio de parsimonia o navaja de Ockham.

Esta conspiración judeo-masónica tiene todos los ingredientes de éxito de ventas: Una trama oscura con forma de acuerdo comercial que afecta a cientos de millones de personas a ambos lados del Atlántico, su negociación se realiza en secreto, sus consecuencias alcanzan a todos los niveles de la sociedad, la economía, la política… las filtraciones son continuas alimentando el cotilleo, entonces… ¿por qué en la calle no se habla de ello? Tras sesudas reflexiones llego a la siguiente conclusión: Porque apenas sale en la tele o en la portada de los prestigiosos tabloides de nuestro país aunque, afortunadamente, parece que esto está cambiando, incluso nuestro monarca, su graciosa Majestad el Rey Felipe VI, ha hablado sobre el TTIP en su discurso ante el Cuerpo Diplomático, ratificando su apoyo por sus virtudes, ratificándome definitivamente a su vez, partidario de la república.

Pero vamos a ver ¿Que es el TTIP?: El Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones, como su propio nombre indica es un tratado que pretende establecer un supuesto acuerdo de libre comercio entre EEUU y la UE, formando el mayor mercado del mundo. Esto a priori no suena mal, más comercio, más riqueza ergo todos más opulentos, gordos y contentos, ¿no? Si, pero como dijo el Señor Lobo, no nos chupemos las piruletas todavía.

¿Pero, qué es el libre comercio y la libertad de mercado en nuestro mundo globalizado?

Primero debemos hacer una reflexión sobre el propio concepto de Acuerdo de Libre Comercio: Es, como dirían los anglosajones, un fake. Una engañifa digamos, como el concepto de la libertad de mercado en términos reales. Cualquiera diría que EEUU es un adalid de la libertad de mercado y no hay nada mas lejos de la realidad, es el clásico lo tuyo es mío y lo mío ya veremos… ya que su gobierno ha sido uno de los mayores distorsionadores del mercado a través de los famosos fondos del Pentágono o de las subvenciones para proteger su industria, o de la utilización de sus servicios de inteligencia para favorecer a sus empresas en proyectos, concursos y licitaciones internacionales, ya que, en virtud de los acuerdos firmados en el GATT y posteriormente en la OMC de forma multilateral, elevar medidas proteccionistas en un mundo globalizado va contra la libertad de mercado, así que, como no podemos subir aranceles de importación a los productos que queremos proteger en nuestra industria interna, subvencionamos. Cristalino ejemplo es el del sector agrícola. Europa y EEUU invierten miles de millones en subvencionar producciones absolutamente ineficientes a nivel global si contemplamos el concepto de libre competencia que tanto laureamos. Sus efectos son claros: Agricultores que no podrían vender su producción por no ser competitivos, lo pueden hacer gracias a las subvenciones pero, si ellos venden, alguien dejara de vender ¿no? Efectivamente, millones de pobres agricultores negros, indios, sarracenos y aborígenes que antes podían vender su producción, ya no podrán, por lo que se la pueden comer ellos mismos y así crecer grandes y fuertes; agricultores colombianos que antes cultivaban café ahora se dedican a la coca que sí pueden vender, mientras occidente, en un acto de desinterés y buena fe cristiana, vende productos básicos baratos como el arroz o el maíz a mercados del sur, para evitar que se mueran de hambre los pobres, haciendo que sus cosechas no puedan competir, abandonen sus tierras, avance la desertización y aumente la migración del campo a las ciudades, la mayor que tiene lugar hoy en día en el mundo, donde todo un crisol de deliciosas oportunidades esperan a estos incautos campesinos en sus suburbios y lujosos barrios de chabolas, mientras la luz del ocaso se derrama sobre el skyline de amianto.

La Organización Mundial del Comercio es una institución cuyo propósito es que el comercio fluya con la mayor libertad posible, sin embargo, como en la ONU, el Banco Mundial o cualquier otra organización internacional y multilateral, hay países que mandan y países que obedecen, el clásico “lo que decimos se hace” que decía Chomsky. Aquí vemos un enfrentamiento entre el norte y el sur, entre países ricos y pobres, industrializados y en desarrollo, los que mandan y los que obedecen: El bloque rico le dice al pobre: -“la libertad de comercio es palabra de Dios y es fundamental para que todos nos hagamos ricos y haya gran regocijo, por lo tanto, debes eliminar tus aranceles a nuestros productos manufacturados”. Entonces el bloque pobre responde: -“chachi que si, pero claro gran jefe blanco, entonces tu tienes que eliminar tus aranceles a nuestros productos agrícolas, no?” –“nooooo, a ver si tu entender pequeño salvaje bantú…” y así llevan negociando desde el 2001 en la llamada ronda de Doha, aunque no es difícil aventurar quien gana al final.

Metamos un poco mano a la historia y veamos si siempre son positivos este tipo de acuerdos en pro del enriquecimiento mutuo y del buen rollito vecinal:

 

– NAFTA: Acuerdo Norteamericano de Libre Comercio que estableció un área sin fronteras comerciales entre Canadá, EEUU y México. Salinas de Gortari, a la sazón presidente de México en el 92, momento de la firma, se cubrió de gloria, algunos de los efectos que tuvo el acuerdo fueron el desmantelamiento de la producción de EEUU que se traslado a México a precioputa, la desmovilización sindical en México, el abandono de los campos por su incapacidad de competir, la entrada de productos transgénicos, perdida de diversidad biológica, aumento de privatizaciones, venta de empresas, etc. Tuvo efectos positivos? Por supuesto, algunos hicieron más pasta que Mobutu, sin embargo la gran mayoría de la población en México y también en EEUU y Canadá, se vio perjudicada.

 

– Las Guerras del Opio: En siglo XIX, cuando el British Empire le daba a la producción de la amapola cosa fina en la India, su patio trasero, vio en China un mercado espectacular lleno de chinos, pero China tenía aranceles de importación al opio Indio, porque dijeron, “Escucha lechoso, aquí ya tenemos nuestra propia mierda, calidad, mentiendes?” pero los ingleses que eran muy cucos y ganaron la guerra, disparando como William Munny contra todo aquello que se moviera y tuviera vida, invitaron amablemente a los chinos a firmar los Tratados Desiguales, desarmar barreras al comercio y así, la reina Victoria, se convirtió orgullosamente en la mayor narcotraficante de nuestra pequeña aldea global.

 

– El Imperio Británico con los EEUU: Hay quien dice (yo lo se de oídas) que tras la independencia de los estates, los británicos intentaron firmar acuerdos de libre comercio con los americanos, pero estos dijeron “Yesyes, that if you want rice Catalaina…” y rehusaron cortésmente. ¿Por que? Si el libre comercio contribuye al desarrollo comercial, expansión económica y demás bienaventuranzas? Porque independientemente de los efectos habituales para las partes en un tratado entre iguales, desde luego si una economía es más débil que la contraparte, como era el caso evidente, esta generalmente va a ser más vulnerable y saldrá perjudicada.

Las consecuencias del TTIP:

Dado el riguroso contenido científico de este artículo de investigación, me voy a permitir aventurarme a describir los efectos del TTIP basándome en información filtrada en diferentes medios y soportes, en mi preclara intuición estadística y econométrica, y en los susurros de las sibilas los sábados por la noche:

  • El ISDS (Investor-State Dispute Settlement) es un mecanismo muy cool en virtud del cual, cualquier empresa podrá, en caso de conflicto legal, practicar el escapismo de las leyes de un país en concreto e incluso demandar a un gobierno en un tribunal de arbitraje privado cuando se oponga a las mieles y ambrosías de la todopoderosa libertad del mercado.
  • Eliminación/Reducción de barreras sanitarias y fitosanitarias que se consideren una limitación al libre comercio. Por ej: En EEUU a las vacas se las trata sin control con antibióticos y hormonas (como el célebre Posilac de la irreprochable Monsanto, la de la negra parca…) que llegan a nuestra cadena trófica, provocando efectos divertidos en la salud. Los pollos clorados también son un producto muy apreciado en el menú de acción de gracias, en los cálidos hogares estadounidenses.
  • Fracking: las legislaciones se equipararan igualmente, tendiendo a mínimos existentes entre ambos mercados, en cuestiones medioambientales y energéticas, con eliminación de “trabas burocráticas” para industrias contaminantes como la fractura hidráulica.
  • Reducción de los derechos de los trabajadores: Equiparación de ambos mercados con aquel que tenga menor protección, es decir, con los EEUU (que solo ha ratificado dos de los ocho principios de la Organización Internacional del Trabajo, OIT, Comunistas…)
  • Organismos Modificados Genéticamente (OMG): Igualmente las limitaciones legales a los transgénicos se reducirán o eliminarán, dejando paso a extensos campos de monocultivos de variedades modificadas genéticamente en laboratorio y patentadas (si amigos, la vida se puede patentar, la sombra de la propiedad intelectual es alargada), productivos económicamente, siempre y cuando se subvencionen claro, pero con efectos nocivos para un suelo cada vez más castigado y empobrecido.
  • Industria Farmacéutica: El poder hegemónico de esta industria, que es la que mayores márgenes de beneficios genera a nivel mundial, se verá reforzado con los planteamientos del TTIP. Su infiltración en organismos reguladores como la FDA de EEUU hace que su presencia en las políticas sea total. A través de la propiedad intelectual y las patentes se generan monopolios mas largos y precios mas altos (recordemos el célebre Sofosbuvir contra la Hepatitis C a 84.000$ en EEUU), se limitará la transparencia a los ensayos clínicos y se antepondrá en resumen el interés privado a la política pública. Las farmacéuticas argumentan los precios de venta debido a su I+D para crear nuevos medicamentos, sin embargo sus principales costes provienen del marketing, publicidad, propaganda y otras terapias de choque cerebral. Además una buena parte de la investigación que realizan la subvencionan los gobiernos.
  • Cooperación Reguladora: Según los últimos documentos filtrados las iniciativas legislativas de los Estados podrán ser vetadas por potenciales conflictos con los intereses de las multinacionales.

Conclusión: Respondiendo pues a las preguntas que todos tenemos en mente: ¿Queda mucho de lectura? ¿Al final seremos más ricos o vamos a morir todos en pingües hecatombes? Pluguiera a los dioses del mercado que fuera la primera opción, pero los datos existentes que con minucioso criterio he recabado y la opacidad del tratado al que ni siquiera los legisladores europeos tienen libre acceso, nos dirigen a la segunda opción, así que de usted depende, si es el afortunado propietario de una multinacional, está de enhorabuena, si no, tiene dos opciones: Ir haciendo libaciones a los dioses del mercado que moran en el Olimpo, o actuar, porque ya lo dijo uno muy rojo, tenemos tres caminos para librarnos de nuestra triste suerte, dos imaginarios y uno real. Los primeros son la taberna y la iglesia, el tercero es la revolución social.

Fuentes científicas y bibliografía:

  • La Wikipedia.
  • Mortadelo y Filemón, agentes de información.
  • La Ilíada
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